Pterigion

El Pterigión (pterygia), llamado comúnmente carnosidad, consiste en el crecimiento anormal por inflamación del tejido conjuntival (el cual es un tejido fino y transparente que recubre la superficie externa del ojo), de color rojizo que tiende a dirigirse de manera horizontal desde la parte blanca del ojo hacia el tejido de la córnea (que es la superficie anterior y transparente del ojo).

Quien lo padece tiene la sensación de tener “basuritas” en el ojo, mismo que tiene una apariencia congestiva (ojo rojo), irritación, ardor, molestia con la luz (fotofobia), dolor, lagrimeo, pudiendo existir también alteraciones visuales y disminución de la visión por inducción de astigmatismo o irregularidad corneal.

Se desconoce la causa exacta de la formación del Pterigión, pero los factores más comunes que contribuyen a su crecimiento incluyen:

• Inflamación del tejido por falta de lubricación (falta de lágrimas) o resequedad.

• Exposición excesiva a la luz solar (presencia de radiación ultravioleta).

• Exposición excesiva a condiciones ambientales adversas como es el exceso de polvo, la suciedad, el calor, hornos, estufas, viento, resequedad ocasionada por el aire acondicionado y el humo.

• Trabajar en exteriores o al aire libre.

• Exposición excesiva a alérgicos como los solventes y químicos industriales u otros irritantes.

• Factores hereditarios y raciales.

La forma más fácil de prevenir la formación de un Pterigión es la protección solar que brindan las gafas con filtro ultravioleta, junto con el uso de gorra o sombrero desde la niñez. En un medio donde existe mucho calor, la intensidad de la radiación solar es más intensa entre las 10:00 y las 14:00. Por eso se recomienda en lo posible protegerse del sol a esas horas.

El uso de lubricantes oculares en gotas o gel para personas expuestas a temperaturas o ambientes irritantes también es recomendado.

No existe tratamiento médico que haga desaparecer dicho tejido solo calman las molestias que ocasiona el mismo. Sin embargo el uso de lubricantes oculares y algunas gotas ayudan a disminuir la sensación de cuerpo extraño (basuritas) y ojo rojo que siente el paciente y en cierta forma evitar que el Pterigión aumente de tamaño.

Cuando el Pterigión produce molestias persistentes al paciente, está descontento estéticamente o existe un aumento de tamaño importante del mismo de manera que obstruye el eje visual, es decir la zona pupilas o eje visual, impidiendo la visión; es necesario recurrir a la cirugía.

La cirugía en estos casos tiene muy buenos resultados, sin embargo existe la posibilidad de recidiva (es decir que puede reaparecer la carnosidad) después de la cirugía en un porcentaje aproximado menor del 10%, pudiendo hacerlo con mayor agresividad si la operación no es bien realizada o los cuidados post operatorios no son los adecuados por parte del paciente.

Es importante mencionar la importancia del control oftalmológico, seguimiento clínico y valoración por especialistas ya que auto medicarse gotas o tomar decisiones propias puede crear mayores complicaciones y efectos adversos para el paciente.